martes, 23 de febrero de 2016

Don José Tomé Palomar






Contiguo a la casa de Betania y muy cerca de las casas del castillo se encontraba en la plaza de la Cruz número 13 un antiguo pósito que la Dirección General del Ramo donó al municipio para que fuera destinado a la enseñanza. Pese a que el viejo lugar no reunía condiciones higiénicas ni pedagógicas como para poder ser considerado Escuela, lo era y en aquella Escuela Nacional de primera Enseñanza impartía sus clases don José Tomé Palomar, un profesor de cincuenta y dos años natural de Guardamar de Segura—hijo de Manuel Tomé y Carmen Palomar—. Él y su esposa Aurora Ramos Zaragozá llevaban lo menos nueve años en Quart de Poblet. Aquel lugar poco tenía que ver con aquellas instalaciones que en su momento don José tuvo en el Grupo Escolar Lenin de la vieja calle Rusia—hoy de Pizarro—. Aún así don José conseguía en aquellas estrecheces despertar voluntades y pasión por el conocimiento a unos alumnos que el hambre y la tisis se iban llevando con impotencia. 

El 3 de septiembre de 1942 apareció en la Escuela el alguacil buscando al grupo de alumnos que ya esperaban a don José para dar su clase:
—Niños, iros a casa. No hay clase. A don José lo ha matado un tranvía.

El maestro venía a Quart cuando a eso de las nueve de la mañana fue atropellado frente al número 119 de la calle Guillén de Castro de Valencia por el tranvía que debía traerlo. 
Al día siguiente el vecino Mariano Devis instaló una capilla ardiente para el bueno de don José entre una gran conmoción popular. Los afectados niños habían perdido al hombre que tan bien había sabido ganarse el corazón de todos ellos.  

Dieciocho días más tarde, Josefa Raquel Pérez Muñoz, la Superiora de las Cooperadoras de Betania, solicitaba al ayuntamiento que se les vendiera el edificio que el difunto don José estuvo utilizando para Escuela para levantar un edificio destinado a alojamiento de los aspirantes al Sacerdocio.

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